sábado, 30 de julio de 2011

LA MUJER Y LA LUNA: VERDADERAMENTE, MÁS ALLÁ DE LA RAZÓN




Si existe una vinculación clara en mi opinión entre humanos y Luna, esta se circunscribe al ámbito femenino.
La mujer y sus ciclos, sus emociones, su sensibilidad claramente lunar por otra parte, dicen muy mucho de su influencia.
No deberíamos ignorar estas energías tan íntimamente sutiles que nos rodean.


Los ciclos de la luna

Desde la más remota antigüedad la actividad humana reconoce el influjo de la luna. ¿Podemos en nuestros días aprovechar esta antigua sabiduría?

Actualmente sabemos que las lunas llena y menguante influyen tanto en el crecimiento de las plantas como en el estado de salud. A mediados de mes, el organismo humano se comporta como un pequeño océano, ya que el 70 o el 80 por ciento del mismo esta compuesto por agua (en las mujeres el porcentaje es todavía mayor). Llega el momento de luna llena, y se produce una sucesión de mareas matutinas y nocturnas en nuestro cuerpo.

El ejemplo más obvio de los efectos causados por los cambios periódicos de la luna, es la menstruación de las mujeres. La experiencia muestra que si la menstruación llega a mediados de mes, luna creciente, será mas abundante, y al contrario si sucede en luna menguante, en el período de de marea descendente.

Según la medicina tradicional china, la circulación de la sangre y de la energía vital guarda una estrecha relación con los periodos lunares. Por esto resulta preciso regular y estimular el flujo de la energía vital y de la sangre antes y después de la menstruación.

Luna Nueva: 
Luna negra, relacionada con el arquetipo de la sabia, de la bruja. Es una etapa de profunda transformación interior, de oscuridad en la que se generan todas las formas de la existencia.
Es un momento pasivo, de introspección, cuando las energías físicas están al mínimo, pero se activan todas las psíquicas. 
Es un momento perfecto para desprenderse de lo viejo e inservible, y para sentir, para estar en silencio y percibir la energía de todo lo que nos rodea, para dejar la acción y estar receptivos...
Cuando la luna empieza a crecer llega el mejor momento para emprender cualquier idea, proyecto o deseo que haya surgido de este estado de interiorización, llega la época para sembrar. Esta etapa contiene el impulso para la fase posterior de crecimiento.

Luna Creciente: 
La luz crece. Esta asociada con el arquetipo de la virgen, la que esta receptiva a cualquier experiencia nueva, con énfasis y alegría. Aquí empiezan a manifestarse las energías que hemos recibido en la etapa de la bruja. Es un tiempo de acción física y social, para ponernos en movimiento.
Ahora la energía es radiante, mundana, y extrovertida. La semilla que plantamos ha brotado.

Luna Llena: 
La luna es un espejo, refleja toda la luz del Sol, es el momento de plenitud de florecimiento, el tiempo de los frutos. 
Esta fase la asociamos al arquetipo de la madre, la que nutre y sustenta todas las formas de vida. 
La energía esta en su máximo esplendor. Si en este momento estamos equilibrados podemos percibir las energías mas sutiles y elevadas, captar las relaciones con los demás de una forma sencilla, humana y plena...En esta etapa aumenta nuestra sensibilidad.

Luna menguante: 
Es el momento de recoger los frutos, de evaluar lo que sembramos consciente e inconscientemente.
Fase asociada al arquetipo de la doncella. La que puede experimentar toda la energía sexual sin miedo, libremente. 
Entre la luna llena y la luna nueva, el cuerpo tiende a eliminar las toxinas, optimizando los efectos de una dieta depurativa. 
El ciclo lunar se cierra, y en esta etapa comenzamos a dirigir de nuevo toda la energía hacia nuestro interior. Es hora de purificar, de relajarnos, centrarnos, y compartir aquello que hemos aprendido, y conectar con nuestros deseos para volver a sembrar







La mujer, La Luna y sus Ciclos

El ciclo menstrual es clásicamente de 28 días, aunque en realidad esto es así únicamente en un 40% de las mujeres, ya que en un 30% son "largos", en un 30% son "cortos", y en un 10% son "irregulares" o "variables". El ritmo de 28 días clásico es un ritmo similar al de las fases lunares, que se manifiestan 13 veces al año (28días x 13= 364días = 1 año aprox).
Esto dio rápidamente la idea de que el ciclo menstrual estaba asociado directamente con el ciclo lunar (creencia que ha llegado hasta nuestros días), y por esta supuesta relación con el astro de la noche se denominaron "lunas" a las menstruaciones.



Tradicionalmente, el Tiempo Lunar representa el tiempo sagrado de la mujer cuando es honrada como Madre de la Fuerza Creadora. Es durante estos días que toda la energía que ha portado su cuerpo durante el mes, puede liberarse y prepararse para la reconexión con la fertilidad de la Madre Tierra.


 Nuestros ancestros comprendían la importancia de que cada mujer tuviera su Espacio Sagrado durante este tiempo de reconexión, porque se comprendía que las mujeres eran las portadoras de la abundancia y de la fertilidad.


 Así como las mujeres eran las madres que incrementaban los miembros de la Tribu, asimismo eran las que traían la fertilidad a las cosechas a través de su conexión con la Madre Tierra, sosteniendo los sueños de la Nación en sus entrañas hasta convertirse en realidad. El Tiempo Lunar de la mujer era su momento de descanso.


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